Conversación con la Muerte

16/06/2010

En la noche profunda
en mitad de mis sueños
en la pequeña siesta de descanso
en la que se ha convertido mi dormir
un peso en la cama me despertó
no del todo
pues permanecía en esa semi consciencia
en la que ya he soñado
rosando la realidad
pero en esos sueños de despertar
las musas que me visitaban
eran visibles y risueñas
a su alrededor había una sensación de bienestar
un aura luminosa
ahora no podía ver nada
pero algo o alguien
me miraba muy serio.

Sentada en mi cama
había la figura de una mujer
con sus pies en el piso
y dándole la espalda al televisor
comenzaba a ver en la oscuridad profunda
la figura que se dibujaba contra la noche
tras un velo negro
estaban los ojos de una mujer
que miraban abiertos y brillantes
acompañados por una expresión seria
como alguien que viene a disculparse
de corazón.

No conocía a la joven mujer
cuyos ojos apenas deslumbraba
mas su mirada
aun más poderosa
que su absoluta desnudes
bajo aquel velo que la cubría toda
no me permitían quitar la cabeza de la almohada
no me permitían incorporarme
algo en ellos parecía eterno
tan sabio como un iluminado
aunque aquello contrastaba con su desnudes
tanto como su piel blanca
contrastaba contra la oscura habitación.

Mis extrañados ojos escrutaron su velo
escanearon las tinieblas
y encontraron su cuerpo
aquella hermosura de mujer no tenia frio
parecía no sentir
aquello que yo evitaba con abrigo
pude ver sus manos sobre mi cama
los moderados y firmes pechos
donde habitaban
y se unían a su sensual cuerpo
sus pezones oscuros
y entonces cuando me incorporaba
sentándome en mi cama
ella me hablo.

Su voz era suave
pero escondía un gran poder
tras aquella seria paz
-Hola Quijote
tu y yo debimos conocernos hace un tiempo
creo que ya sabes quién soy
todos los poetas lo advierten de inmediato
aunque no todos quieren admitírselo a sí mismos
¿Sabes quién soy, verdad Quijote?-
pregunto ella
mientras inclinaba su cuerpo
y acercaba su cabeza hacia mí.
-Eres la Muerte.-
respondí yo
-Así es poeta.-
agrego ella.

No sentí miedo
sabía que debía sentirlo
mas algo en su paz me contagiaba
algo en mi sabía que era hora
lo comprendía y aceptaba a la perfección.

Ella alejo su joven rostro
-¿Temes que te toque, Poeta?-
me pregunto
yo negué con la cabeza
-Me llevaras con un beso
eso lo he sabido siempre.-
le respondí, extrañamente calmado
-Puede ser así si gustas Poeta
pero no es a llevarte que he venido
sino a pedirte disculpas
temo haberte hecho un gran mal.-
me confundió con sus palabras
y su expresión de sinceridad.

-¿Qué es lo que me has hecho?-
pregunte
-Falle en mi misión
no vine a buscarte
no estuve aquí para guiarte hacia el otro lado
te abandone a tu suerte
en el momento de tu muerte.-
fue su respuesta
-Pero yo no he muerto.-
fue la mía
-Me temo que si poeta
aunque no te hayas dado cuenta
pero algo en ti lo sabe
algo en ti conoce el momento exacto de tu muerte
aunque ni siquiera yo
recuerde o haya recordado la fecha y la hora.

Si, algo en mi lo sabía
lo había sabido siempre
el cuándo y el donde
era obvio
era tan obvio
solo me había estado pudriendo desde entonces
sintiendo la descomposición
de mi alma y mi vida
era tan obvio
pero tan ilógico
mi mente se resistió a la idea
aquello podía ser aun un sueño
pese a sentirse tan real.

-Eso no es posible
yo aun siento y pienso
me relaciono con el mundo
escribo, hablo, amo.-
fue mi alzada
-Se que escribes Poeta
y se que sientes
por eso quiero pedirte perdón
porque tu ciclo de vida
ya estaba cumplido
y con el, todas las penas de tu vida
todo el sufrimiento y dolor
ya estaba pagado
no era necesario que tuvieses más dolor
fue un error
mi error
perdóname.-

Su sinceridad era aplastante
tanto como la noticia que me daba
pero aun era todo tan ilógico
tan trágico
salido de algún gótico poema de Alan Poe
pero si conocía el cuándo y el donde
-¿Cómo es posible que la muerte falle?
¿No es esta tu única función en la tierra?
¿Dónde se pudre mi cadáver?
si es que en verdad estoy muerto.-
fue la respuesta de mi racionalismo
-Levántate y te mostrare tu cadáver.-
sus palabras me asustaron
¿si de verdad estaba muerto,
o si peor aún estaba vivo sin deber estarlo?
me puse en pie después que ella lo hiciera
y parado al costado de mi cama
vi como ese pequeño y joven cuerpo de mujer
sacaba una mano de debajo del velo
y levantaba sin esfuerzo
el colchón de mi cama.

Bajo el ring de mis descansos
y mis placeres
en posición fetal
envuelto en un plástico sucio
aun vestido con mi camiseta de Wanderers
cuyo verde se hacía visible
yacía un cuerpo
oculto en la parte de abajo de mi somier americano
sin ningún hedor propio a la muerte
sin manchas de sangre
sin muestras de lucha.

-Revísalo si no me crees.-
me dijo ella
algo, no sé que
me llevo a destapar el cuerpo
aun pudriéndose conservaba mi cabellera
de un largo del que no la llevo hace años
en su muñeca derecha una muñequera negra
que ya no tengo
en al derecha mi reloj, ahora roto
ya no quedaba piel cubriendo aquel cadáver
para reconocer cicatrices
ni ojos para ver si eran los míos
pero sin embargo llevaba,
aun en su lecho de muerte
mi cuchillo, mi billetera, mis llaves
todo cuanto en ese momento
debía estar dentro mi pantalón, sobre la silla
nadie más que yo sabe lo que porto
y como lo porto
nadie pudo preparar eso
que ya no se veía como un sueño.

-¿Lo ves Quijote?
he aquí tus restos mortales
he aquí tu cuerpo
he aquí la cuenca vacía de tus ojos
he aquí el envase de tu alma
que ahora camina creyendo estar en un cuerpo.-
-¿De qué morí?-
fue lo único que se me ocurrió preguntar
-Mira en el pecho de tu cadáver
y veras que está vacío
ese vacío te mato
ese vacío que no pudiste
y aun no puedes llenar con nada
te mato de pie o acostado
despierto o dormido
ya no importa Poeta
lo que importa es que te mato
y que yo no estuve aquí para explicártelo
no estuve aquí para guiarte.-

Aun todo sonaba demasiado ilógico
por más cierto que se sintiera
-¿Quién encontró mi cuerpo?-
-Tu mismo Quijote
tu mismo lo envolviste
y tú mismo lo ocultaste
para poder seguir ignorando lo obvio.-
-¿No crees que me acordaría
de haber encontrado mi propio cadáver?
¿Cómo es posible que olvide algo así?-
-Sabes la respuesta
¿Qué controla tu realidad sino tu mente?
ella fue la que eligió olvidarlo
la pregunta que deberías estar haciéndote es…-
-¿Por qué elegí negar mi muerte?-
la interrumpí.

La respuesta era obvia
todo se hacía tan obvio
tan putamente obvio
-¿Me permitirías Poeta
preguntar cual fue tu razón
para rechazar tu muerte?
conozco tus poemas
y no en muchos demuestras amor por la vida.-
-Alguien me necesita con vida
pese a que no siempre la disfrute.-
-Escogiste la vida por amor
poético en verdad
no debí esperar otra cosa de ti.-
-¿Tan bien me conoces?-
-Claro, no podría venir por ti
ni por nadie
si no supiera por quienes vengo
si no conociera en verdad
a quienes guio hacia el otro lado
con los poetas es más fácil
basta leer sus obras
para conocer sus almas.-

-¿Por eso me dejaste seguir aquí
porque te gusta como escribo?-
-Controla tu ego Poeta
es cierto que más de alguno de tus versos
ha tocado fibras de mi ser
que no habían sentido nada en siglos
y es cierto que en más de una ocasión
deje vivir, más allá de su hora, a algún Poeta
solo para dejarlo escribir
pero no es el caso contigo.-
-¿Entonces como se justifica
que la Muerte fallara?
que no llegara al encuentro de mi alma
desnuda sin cuerpo.-
-¿Alguna vez, algún sistema
ha dado resultado contigo?-
su mirada de arrepentimiento
no disminuyo ni aumento por tal respuesta
mi suerte era tal
que me negaba hasta la muerte
así como negó tantas otras cosas en vida
otra cosa más, que mi pecho vacio
aceptaba con total comprensión.

-¿Es todo cuanto soy ahora
un alma en pena que interactúa con el mundo?-
-Es lo que deberías ser
es lo que debería ser todo aquel que rechaza su muerte
todo aquel que elige seguir en este plano de existencia
pero tú eres algo distinto
no has olvidado tu vida, sino tu muerte
no has degenerado en un espíritu
tu alma se mantiene tal cual
desde el día en que moriste
a pesar de no tener nada que la cubra
de las crueldades de este mundo
ni de sus intoxicantes maravillas
y no solo eso
sino que sospecho que fuiste tú
quien me oculto tu muerte.-
-¿Algo de esto tiene sentido para ti?-
pregunte con desconsuelo
tratando de negar el sentimiento de veracidad
-El mismo que para ti.-

-¿Y ahora?-
-Ahora te dejo Poeta.-
-¿Qué?-
fue mi reacción inmediata
ahora si de incredulidad total
-Tu hora ha pasado
y no tengo instrucciones sobre qué hacer con tu alma.-
-¿Y me dejaras aquí
descomponiéndome por dentro?
¿No hay solución ni consuelo para mi
ni siquiera en la muerte?-
-Yo no doy consuelo Poeta
ni me enternezco con las penas del hombre
cumplo con mi cometido
y aquí ya no hay cometido que cumplir.-
-¿Cómo puede estar cumplida tu misión
si sigo aquí respirando?
fallaste en tu misión y eliges volver a fallar.-
-¿Crees saber más de mi oficio que yo?
¿No te advertí ya que controlaras tu ego?
esto no es algo que un mortal pueda racionalizar
pero te estaré visitando
y leyendo.-

Y entre las sombras de la noche
delante de mis ojos
llenos húmeda rabia e impotencia
se desvaneció
dejándome su velo semi transparente
y la sensación de estar rosando una certeza
de que mi misión es más fuerte
que la de la muerte.



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